miércoles, 1 de mayo de 2013

Julieta piensa: cita accidentada o continuando con la historia del gato y las goteras, etc. Primera parte

Hola amigos, vengo a pagar una deuda que tengo con ustedes, es decir a contarles finalmente qué pasó luego de haber encontrado al dueño del gato que se había colado por la ventana de mi nuevo departamento la noche misma del día que me mudé. Pues bien, Ricardo, el dueño de Ricky, como ya saben me invitó a cenar y como imaginarán yo acepté encantada.
Quedamos pues en salir aquella noche, él vendría a buscarme a eso de las 8.
Mis cosas, incluso mis ropas seguían aun embaladas dentro de las cajas de la mudanza, y por cierto que alguna de las cajas, junto con su contenido, se habían visto dañadas por el aguacero que se había desatado dentro de mi nuevo hogar con la última lluvia, así que buscar qué ponerme fue toda una proeza. Primero localicé un vaquero negro que usaba para salir. Lo saqué de la bolsa y agradecí que no se hubiera arrugado tanto, porque entonces me di cuenta que tampoco tenía plancha. Encontrar qué ponerme arriba fuer harina de otro costal. Además, todo parecía tener polvo u olor a humedad, yo misma me sentía sucia aunque acababa de salir de la ducha. Aquello era un caos.
Finalmente y cuando casi estaba por ser las ocho, logré ubicar, de las profundidades de una bolsa con ropas, una blusa lila con florecitas blancas que me sentaba muy bien. Sobre la cama quedó una montaña de ropas de todos los colores y texturas. Más tarde me ocuparía en guardarlas.. Los minutos pasaban. Me miré al espejo y me di cuenta que mi cabello estaba tan caótico como mi habitación. Lo peiné como pude y luego busqué mi maquillaje...
¿Dónde estaban mi delineador y el labial? ... Al parecer, me había acordado de traer de casa de mis padres todos mis libros pero no mi maquillaje... Si, debe ser el precio de ser ratón de biblioteca. Por fortuna tenía en mi cartera un brillo de labios, por lo demás, debía contentarme con ir al natural... Una gota de perfume...
En eso sonó mi teléfono. Era un mensaje de Ricardo para anunciarme que ya estaba abajo esperándome. Me tropecé con una caja y aterricé sobre un par de zapatos deportivos viejos. 
- Ya voy. - contesté, llamándolo, y creo que mi voz sonaba como si hubiera corrido una maratón.
Me apresuré a buscar algún zapato que fuera elegante e ideal para salir. Aquello fue tropezarse con más cajas, pero finalmente logré localizar un par de suecos que podrían servir. Tomé mi cartera y bajé.
 El me esperaba parado junto a su camioneta negra, radiante como un actor de cine. Y disculpen que vuelva a sonar como radionovela romántica de antaño, pero se veía fenomenal, y si, como en esas historias de color de rosa, me dejó sin aire. El sonrió al verme y dijo que estaba hermosa, luego abrió la puerta de la enorme cabina y me ayudó a trepar en los confines oscuros de la misma. La noche estaba estrellada y hermosa. Yo sonreía como si me hubiera golpeado la cabeza con un ladrillo...(continuará, como dicen en la televisión, y esto último va para las chicas, para que tengan idea como se veía mi cita aquella noche...)


miércoles, 24 de abril de 2013

Eva Luna y Los cuentos de Eva Luna. Isabel Allende

Eva Luna era una pobre niña huérfana que tenía la habilidad de contar historias inventadas por ella. Sus cuentos son tristes, con un brillo de magia, sazonada de erotismo y a veces, también, lo paranormal. Leer cualquiera de estos cuentos, es perderse en un mundo paralelo donde todo es posible. No sé si de ellos se puede rescatar alguna enseñanza o moraleja, pero no me caben dudas de que son el retrato desnudo y a todo color de las pasiones humanas, sentidas con toda intensidad.
Aun me encuentro leyendo la novela de la cual se originan estos cuentos, pero ya puedo decir que la vida de Eva Luna es muy similar a sus cuentos. Esta cargada de situaciones inverosímiles e inimaginables que solo pueden ocurrir en el mundo mágico y alegórico típico de la literatura latinoamericana. La pluma experta de Isabel Allende sabe retratar con maestría la vida y los sentimientos de sus personajes, tan humanos que parecen cobrar vida ante el lector, contando de tiempos pasados, de dictaduras, de revueltas y de la sangre misma de la tierra en el sufrimiento de sus habitantes.
Esta es una lectura recomendada y obligada para quienes quieren conocer más de la Literatura Latinoamericana contemporánea y en particular del repertorio de esta escritora que nunca deja a sus lectores indiferentes. Lo digo por experiencia, y es que cuando leí "La casa de los espíritus" me resultó tan repulsivo y odioso Esteban Trueba  (uno de sus personajes cumbres) que casi dejo de leer el libro, pero luego la novela me atrapó y pude leerla completa. Mal puede uno decir que conoce de literatura latinoamericana si no se ha perdido nunca en una de las novelas de esta escritora chilena.


martes, 23 de abril de 2013

Julieta piensa: Felíz día internacional del Libro

Hoy es el día internacional o mundial del libro y si me preguntan realmente me cuesta elegir un solo libro como mi favorito para mencionar este día, hay tantos y tantos que aun me quedan por leer. Leer es lanzarse a una aventura que no tiene límites y donde todo es posible, leer es riqueza. Y tantas cosas más, espero que hoy pasen este día leyendo un libro que les inspire, sea de la clase que sea.
¡FELIZ DIA DEL LIBRO!


domingo, 14 de abril de 2013

La historiadora. Elizabeth Kostova

Cuando empecé a leer este libro, mis conocimientos sobre Drácula se limitaban a pequeños vistazos de viejas películas y la lectura al paso de una publicación acerca del personaje histórico que inspiró la leyenda, y sucedió que, mientras leía la novela, vi la última versión animada inspirada en él. Pixar, para su película "Hotel Transilvania" se encargó de pintar a Drácula como un padre amoroso y sobreprotector, dispuesto a todo para proteger a su hija de quienes considera los verdaderos monstruos, los humanos. Toda la crueldad de Vlad Teppes se ve desdibujada en la ternura y simpatía de este personaje de animación.
Para La Historiadora, Drácula era real y no estaba completamente muerto, era un muerto viviente. Estaba aún vivo entre las sombras, dejando sus huellas en pergaminos y libros antiguos, capaz de secuestrar y con un ejército de seguidores que lo ayudaban en sus propósitos.
La lectura fue realmente lenta. A veces el relato parecía estático, aun cuando sus personajes se movían de un lado a otro, por países y a través del tiempo, persiguiendo y siendo perseguidos. La parte que más risa me dio fue cuando amenazaron a un oscuro bibliotecario - perteneciente a las huestes del tenebroso Conde - con una cruz y este se retorció de terror, aquello se me antojó una película cómica. Pero la gota que colmó el vaso fue que, además de que casi todos los personajes empezaron a transformarse en muertos vivientes, la raíz de toda la historia es que Drácula solo buscaba alguien que le organizara sus libros....¡Pero, por favor!
Pero curiosa como soy, no pude evitar echarle una hojeada a la página online sobre esta novela, donde se anuncian juegos basados en ella. Lástimosamente, aunque encontré la página, no pude jugar ningún juego.
Si por ahí tienen más suerte que yo al respecto, el link es http://www.lahistoriadora.com/
No quiero desconocer el mérito de la escritora al reunir tantos datos interesantes, muestra de su gran conocimiento en la materia, pero me resultó una novela demasiado larga y tediosa, una pérdida de tiempo para luego caer en el absurdo, pero esa es sólo mi humilde opinión, seguramente otros encuentren esta novela muy interesante y yo respeto su parecer.
En cuanto a la película animada de Pixar de la cual les hablaba, esa sí que se las recomiendo, se van a reir mucho y la van a poder disfrutar en familia.



viernes, 12 de abril de 2013

Julieta piensa: se busca, segunda parte

Y de esa manera, con contundentes gotas por todas partes, la lluvia convirtió mi nuevo departamento en un lugar inhabitable.
Pero antes de eso, pude encontrar al dueño de mi peludo amigo. Sucedió un par de días después, cuando empezaba a preguntarme qué nombre ponerle o a qué amiga le gustaría tener un gato por mascota. Estaba de compras en una despensa que quedaba cerca de mi nueva casa, tratando de decidir entre comprar galletitas dulces o un tubo de papas fritas cuando alguien se acercó a mi por detrás.
- Disculpa. - dijo.
Me di la vuelta para encontrarme con un hombre muy alto a quien con mis modestos un metro sesenta y cinco debía llegarle a la altura del pecho. De hecho tuve que levantar la cabeza para mirarlo. Alto, delgado, cabello oscuro y lacio, bien corto, nariz recta y bien perfilada, labios finos.... Parecía sacado de una revista de modas o de alguna película. Estaba vestido con vaqueros bien ajustados y una remera gris que dejaba al descubierto sus brazos musculosos. (Ay disculpen esto se acaba de convertir en una novela rosa, porque no voy a negarlo, por dentro lancé un suspiro al notar sus ojos azules que sonreían y observaban como si quisiera leer todos mis pensamientos)
- Disculpa - dijo una vez más - el dueño de la despensa me dijo que eres quien puso los avisos sobre un gato extraviado.
- Sí, fui yo. - asentí.
- Resulta que el gato de la fotografía es mi gato.- anunció - Llevo días buscándolo. - sacó su billetera y se puso a buscar algo en ella, me mostró una fotografía donde aparecía un felino muy parecido a mi inesperado huésped... - Al decir verdad, el gato es de mi madre pero me encargó que lo cuidara mientras ella esta de viaje, se fue a Europa por dos meses. Ella todavía no sabe que Ricky se escapó, no sabía como darle la noticia.
- ¿Se llama Ricky? - pregunté.
-Si, es su nombre y yo me llamo Ricardo, por cierto.
No se como me aguante para no reírme en su cara. El sonrió, casi sonrojado.
- Si, creo que mi madre esta obsesionada con ese nombre.
Claro que un tenía ciertos reparos de que estuviéramos hablando del mismo gato, pero por algún motivo, le creí, y si mi siguiente paso fue llevarlo a mi departamento para que lo viera con sus propios ojos. El me siguió muy de cerca por el corto trayecto que separaba la despensa de mi departamento. Me contó que estaba viviendo temporalmente en la casa de su madre pero estaba buscando un lugar donde vivir y que acababa de llegar de Inglaterra a donde había ido a estudiar.
Cuando llegamos, lamenté el estado caótico de mi vivienda. Me había visto obligada a resguardar todas las cajas bajo una enorme carpa que encontré en el baño y aun así algunas se habían mojado. Tenía recipientes de cocina por todo el piso, ya vacíos de agua pero puestos de manera estratégica a fin de esperar las próximas lluvias. Parecía una zona de guerra. Me tuve que disculpar.
- ¿Tienes goteras? - dijo y estuve tentada a decir que no...
Fui a buscar al gato a lo que con suerte sería alguna vez un dormitorio pero seguía siendo un desorden de cajas, ropero, cama y más envases esparcidos a la espera de lluvia. Ricky, si ese era su nombre se había vuelto a esconder en las profundidades del armario, así que no me fue dificil encontrarlo. Lo alcé pero  él decidió que no quería estar en brazos, así que me ví obligada a perseguirlo por toda la habitación. Ricardo, al escuchar el alboroto, pidió permiso y entró a mi cuarto, atrapando, no sin esfuerzo a su temperamental mascota. Y pueden decir ustedes que acepté sin reparos que el gato era efectivamente suyo, pero aunque el gato no pudiera decir, este es mi dueño o, no este es un impostor, parecía sentirse a gusto en los brazos de Ricardo y al comprarlo una vez más con la foto que éste acarreaba en su billetera, no pude sino afirmar que era el mismo felino.
- ¿Cuanto pides por haberlo cuidado? - me preguntó.
- ¿Por cuidarlo? No, nada.
- Pero seguramente tuviste que darle de comer y te dio trabajo.
- Fue una buena compañía.
Ricardo insistió y yo volví a negarme, y entonces preguntó si aceptaba una invitación a almorzar.Como bien imaginan, mi respuesta fue sí. Y así quedamos en encontrarnos al día siguiente. Dijo que pasaría por la puerta de mi departamento a las 11 y media.
- Espero que te guste la comida italiana.
.... Como dicen en la televisión, esta historia continuará.

miércoles, 10 de abril de 2013

Lios Shakesperianos: Los dos Hidalgos de Verona (The two gentlemen of Verona)

Volviendo por unos instantes al presente, les cuento que al fin - en medio de otras lecturas y locuras - logré terminar la segunda obra contenida en el libro Obras Completas de William Shakespeare. Estuve leyendo Los dos Hidalgos de Verona o Los dos caballeros de Verona, según quieran traducir The Two Gentlemen of Verona. 
Esta obra teatral, que según mi parecer es más conocida que Trabajos de amores perdidos, cuenta la historia de dos amigos, Proteo y Valentín, procedentes de Verona que se reencuentran en la Corte del duque de Milán. Antes de partir de su Verona natal, Proteo estaba perdidamente enamorado de Julia, quien le correspondía, en cambio Valentín desconoce aun los efectos del amor y recién es prisionero de esos sentimientos al conocer a la hija del duque de Milán. Pero ocurre que cuando Proteo se une a su amigo en la mencionada corte, este también se queda prendado de la belleza de Silvia, la hija del duque, es así como una vez más el amor es el causante de confusiones y sin sabores, es decir la fuente de todos los males. Y para complicar aun más las cosas, la novia de Proteo, Julia, también acude a la corte de Milán y es testigo del cambio producido en su Proteo.
Proteo se debate entre la fidelidad a su amigo y al viejo amor por Julia que parece desvanecerse ante la pasión que logra engendrar en el la hija del duque. La pasión parece ganarle a la cordura y parece justificar los más torcidos planes. 
Shakespeare demuestra una vez más su profundo conocimiento del alma humana y las pasiones que la dominan.Y esta obra es tan actual como atemporal, pudiendo haberse desarrollado en cualquier parte y en cualquier época, pues los seres humanos no hemos cambiado gran cosa desde la época en que la brillante pluma del dramaturgo inglés le diera nacimiento. 

viernes, 5 de abril de 2013

Julieta piensa: se busca, primera parte

Hola amigos, siguiendo con la historia del gato, como les conté, después de fotografiarlo pacientemente - porque no quería quedarse quieto y muchas veces se escondía en las profundidades del ropero en el momento justo de hacer click con la cámara del celular - alcé las fotos a la computadora y redacté  un corto anuncio de "gato perdido", o debería decir "dueño de gato perdido/se busca". Cuando terminé mi anuncio y lo imprimí afuera empezaba a la mañana y me di cuenta que mi peludo intruso me había mantenido despierta toda la madrugada, y claro, ahora el muy fresco se había transformado en una pelota y dormía placidamente en la profundidad del mueble donde se suponía debía guardar mi ropa. No quería pensar en las olorosas consecuencias de este problema, no, para nada.
Decidí darme una ducha y luego desayunar. Estaba de vacaciones, es verdad, pero como había prometido ayudar a mi madre en su negocio de libros usados, igual tenía que vestirme y luego irme a buscar a mi progenitora....Un momento... Juraba que si hacía más silencio, escucharía los ronquidos del gato. ¿Los gatos roncan? Bueno, no tengo idea, pero comprendí enseguida que no podía dejar todo mi departamento a expensas un animal tan escurridizo. Así que resolví llamar a mi madre y explicarle el problema de cuatro patas que tenía. Miré el reloj, aun era muy temprano, cerca de las seis y media, pero estaba segura que mi madre estaría ya despierta, preparando el desayuno para ella y mi padre y preparándose para ir a su negocio en cuanto yo pasara por ella. Cuando le conté lo que sucedía y que quería tomarme el día libre para buscar el dueño del gato, murmuró algo como "sabía que algo así iba a pasar".
- ¿Y qué hay de mañana?
- Mañana sí, iré.
Bien, después de despedirme de mi madre, quien se despidió con menos cortesía que la que usara para responder. Encerré al gato en el ropero, para que no se escapara o se perdiera en otra parte del departamento.. El gato me lanzó un dubitativo "miau" y me miró con ojos asombrados. Yo salí a dar una vuelta con las hojas que había impreso con la foto de mi felino amigo. Apenas empecé por la primera calle y luego de entrar en una tienda cercana, mi teléfono celular - el número que puse a disposición de quienes quisieran  contactarme - empezó a sonar como un objeto diabólico. Era una señora, quien dijo que el gato se parecía mucho a su mascota de nombre Timoteo. Me contó que hacía dos días que no lo veía y ya empezaba a preguntarme como podía hacer para verlo y llevarlo de regreso a casa cuando se interrumpió abruptamente:
- ¿Timoteo? - sentí que alejaba la voz del auricular - ¿Timoteo, eres tú? ... Oh, si, gato travieso...- pensé que iba a cortar, pero luego se acordó que yo estaba al otro lado de la línea - no, descuida niña, no es mi gato, Timoteo acaba de entrar a la cocina.
Fue entonces cuando comprendí que quizás me estaba embarcando en una misión casi imposible. ¿Cómo podía encontrar al verdadero dueño de ese gato pulgoso? ¿Cómo podía confiar en que no me engañarían?
Aun así, yo no podía quedarme con ese pobre animalito, tenía que buscarle un lugar, un hogar donde lo pudieran cuidar bien.Otras llamadas parecidas se sucedieron, incluso un señor muy alterado empezó a darme un sermón en tono enojado, preguntando por qué había secuestrado a su gatito Melquiades. Yo por mi parte, ya toda una recién estrenada experta en el tema, le pregunté como era su gato y el hombre dijo, o en todo caso, escupió, que su gato era naranja, como el famoso gato Garfield, entonces supe que mi gato no era su querido Melquiades.
Cuando llegué de regreso a mi departamento y liberé al gato de su oscuro encierro, me senté a su lado preguntándome una vez más que podía hacer yo con esa criatura. Las cajas al rededor mío, denunciaban que aun me faltaba mucho por hacer para volver habitable el lugar. Afuera empezó a llover copiosa y sorpresivamente.... y de pronto, sentí que una enorme gota cayó sobre mi nuca. Yo estaba sentada sobre una de mis tantas cajas.... Me apresuré a moverla de lugar  y miré el techo. Mi departamento estaba ubicado en el último piso de ese edificio de tres niveles. En cuanto a mi techo, era una geografía accidentada de manchas de humedad. De pronto, el gato y yo tuvimos que correr, salir de la habitación  donde el techo se había convertido en un colador. Afuera en la sala, el panorama no era mejor.
- Miauuu. - dijo el gatito, pegado a mi pierna, deseoso quizás de que lo protegiera de la lluvia.
- Lo mismo digo. - contesté desesperanzada.

miércoles, 3 de abril de 2013

Julieta piensa: sobre un libro y lo que pasó con el gato (continuación de la historia de las goteras, bla, bla)

Hola amigos seguidores de este blog, espero que se encuentren bien. Hace un par de días que no tengo tiempo para sentarme a conversar con ustedes, y es que las faenas cotidianas me tienen últimamente alejada de la computadora. Pero ya les extrañaba, y vine con la intención de contarles dos cosas.
Primero que nada, contarles que terminé de leer la segunda parte o la continuación deAmar, comer, rezar, titulada en inglés Commited y lastimosamente no puedo dar una referencia positiva. Para ser sincera, no me gustó, me aburrió. Yo esperaba algo más conmovedor retomando la historia de Liz y Felipe, obligados a casarse en este libro, por motivos legales... En cambio, me encontré leyendo, sin proponermelo, una especie de enciclopedia sobre el matrimonio, y es que nuestra Liz se embarca a investigar la historia y los fundamentos del matrimonio. Por cierto, el resultado es mucha información, quizás demasiada, haciendo, para mi gusto que la historia de Liz y Felipe adquiera un segundo plano, como de relleno, cuando uno esperaría lo contrario. Bueno, esa es mi humilde opinión al respecto.
el libro de Elizabeth Gilbert,
 Para ser sincera, casi preferiría volver a leer Eat, pray, love antes que leer esta seudoenciclopedia. Esta segunda parte me dejó con las ganas.
En otro orden de cosas, sobre el gato que encontré esa primera noche en mi por entonces "nuevo" departamento, lo que hice con él fue, antes que nada, darle un poco de leche. Al principio, el gatito dudó, pero luego el hambre pudo más que el temor y se puso a ronronear mientras sorbía a lenguetazos la leche que le puse en un plato. Mientras lo hacía, le saqué unas cuantas fotos y seleccioné la mejor para hacer un cartel al estilo de "se busca", con la esperanza de encontrar a su dueño. Y sí, lo encontré, pero de eso les hablaré más adelante, de momento me despido.

domingo, 31 de marzo de 2013

Amar, comer, rezar (Eat,pray,love) Elizabeth Gilbert

Ví la película hace mucho tiempo, pero aun así, quería leer el libro, deseosa de conocer los detalles y a la proximidad que uno rara vez puede encontrar en una película, aunque esta sea casi fiel al libro, y digo casi fiel porque es muy complicado trasladar en su completa esencia un libro a la pantalla, sea esta grande o pequeña.
Mi primer y segundo intento de leer la novela fracasaron debido a que intentaba leerlo en la computadora, en un archivo en PDF, y bueno, soy pésima lectora electrónica por así decirlo, lo mío son los libros tridimensionales, con cuerpo, con hojas, algo tangible, la vieja escuela. Pero gracias a una amiga que conocí  a través de estos club de lectores on-line, pude leer el libro en sí, gracias al preciado regalo de mi amiga que me lo envió en su versión en inglés.
Disfruté leyendo esta novela aunque ya conocía la historia. Disfruté el viaje por Italia, India e Indonesia acompañando a Liz en su aventura que era más que un simple viaje de placer. Liz se embarcó en un verdadero viaje de autodescubrimiento, y como un Ave Fénix supo resurgir de sus cenizas. Liz, la sobreviviente de un divorcio doloroso y una relación que también terminó mal, es un poco la representación de muchas mujeres que se ven obligadas a atravesar por situaciones parecidas, testigos de que no todo en el amor es color de rosa, aunque claro la nota diferente es que Liz pudo hacer lo que muchas personas solo soñamos con hacer, conocer esos exóticos lugares.
.... Una confesión, creo que lo que más hice leyendo este libro fue comer. ¡La culpa la tienen las pizzas detalladas hasta el mínimo ingrediente! ¡Se leían deliciosas!
En definitivas, me gustó el libro y también la película.

domingo, 24 de marzo de 2013

Julieta piensa: Sobre goteras, tercera parte, el intruso

Siguiendo con el relato de esa primera noche en mi nuevo departamento, al sentir el estrépito de cosas que caían al principio no logré ubicarme en el tiempo ni en el espacio. ¿Dónde demonios estaba? La oscuridad me rodeaba casi por completo, con la excepción de una tenue luz que parecía venir de afuera. Me moví despacio y confieso que el dolor que entonces se apoderó de mi cuello era tremendo. Al parecer había dormido mal. Me puse de pie, decidida a buscar el interruptor de la luz que debía de estar en alguna parte en la pared. Choqué con una escoba y luego por una caja, me golpeé el pie con la pata de una silla y luego, al fin llegué a la pared, solo para chocar de nuevo con otra caja. ¡Demonios!
Un ruido pareció hacerme eco, creo que provenía de mi nueva habitación. Desistí de prender la luz y busqué a tientas la escoba, golpeándome otra vez con algo duro, no sé, supongo que era otra caja. Pero por suerte pude encontrar la escoba y armada con ella fui muy despacio a mi habitación, procurando no chocar con nada más y no delatar así mi presencia al intruso, que, por cierto, seguía haciendo mucho ruido...Entré...Me hubiera gustado gritar "¡Alto, en nombre de la ley!", o algo así, pero no me animé. Noté que la ventana que daba al balcón seguía abierta y entonces supe por donde había entrado lo que fuera que se agazapaba tras el tumulto de cajas...Prendí la luz y bien, ya vieron la foto, si, mi intruso me miraba con unos enormes ojos azules, con cara de miedo y me lanzó un preventivo "miauuu"... Era una pequeña bola de pelos atigrada, un gatito que aun no había dejado de ser un cachorrito. Estuve a punto de gritar al verlo, pero no lo hice. Me acordé de la escoba que traía conmigo y decidí dejarla a un lado, aunque no muy lejos, por si la necesitara.
El gato se había metido debajo de una caja ladeada. Por cierto que el estrépito que me había despertado provenía de las cajas que había dejado en la habitación, amontonadas cerca del balcón. Una de las cajas estaba abierta y su contenido esparcido por el suelo. Libros y algunos chiches rotos se esparcían por el suelo sin orden ni concierto.
- Gatito malo, - dije yo - mira lo que hiciste.
Pretendí agarrarlo, pero el gato corrió de mi y se metió en el sucio ropero cuyas puertas seguían abiertas de par en par. ¡Ay nooo!! El mueble ya tenía olor a ultratumba, si el gato se posesionaba de él, ahora además tendría un insoportable olor a orín. Y el gato, como si leyera mis pensamientos, se hizo encima para desesperación mía. Supuse con cierta pena que el gato estaba asustado. ¿Qué podía hacer con él?
De momento, sólo atiné a sentarme frente al ropero y mirarlo. Él, por su parte miraba cada uno de mis movimientos con sus enormes ojos y se metía cada vez más al fondo del oscuro mueble. Presentí que aquella sería una noche muy larga. Saqué el celular que llevaba metido en el bolsillo del pantalón y supe que era apenas las tres de la madrugada.
- Miaaauuu - dijo el gatito
- Miauuu - le contesté...
¿Qué haría yo con un gato?


Lios Shakesperianos: "Trabajos de amor perdidos" de William Shakespeare

Les contaba el otro día que me había metido en la loca aventura de leer un libro que contiene según dice las "Obras Completas" de Wiliiam Shakespeare. Y aquí estoy, haciendo progresos, aumentando mis conocimientos, hasta ahora superficiales de este enorme dramaturgo inglés.
La primera obra de la que se ocupa el libro se llama "Trabajos de amor perdidos" o "Love's labour's lost", calificada como drama, no la percibí sin embargo así, pero quienes saben deben tener motivos para clasificarla de esa manera. Confieso que no sabía de la existencia de esta obra, y ya ven ustedes cuan superficial eran mis conocimientos de Shakespeare.
"Trabajos de amor perdidos" cuenta la historia del Rey Fernando de Navarra, quien se propone a crear una academia filosófica y para ese efecto redacta un edicto en el cual se compromete junto a sus tres caballeros más cercanos a renunciar a todos los placeres de la carne. Queda por ejemplo, totalmente prohibido aproximarse y siquiera hablar a una mujer... Pero su edicto pronto se vuelve de cumplimiento imposible, al llegar a la corte la Princesa de Francia, acompañada de sus damas. El amor se desata entonces, pues, tanto los caballeros como su Rey caen enamorados de las insignes visitantes, empezando así toda clase de enredos tontos y a la vez chistosos.
Pensé que la lectura de estas obras sería una tarea odiosa, pero debo confesar que lo disfruté. Cuesta, es cierto leerlo al principio, debido a la antigüedad de las expresiones, pero una vez que se toma el ritmo, es entretenido.
Ahora me toca leer "Los dos hidalgos de Verona", ya les contaré.

viernes, 22 de marzo de 2013

Julieta piensa: Sobre goteras, segunda parte: El primer día y la primera noche en el nuevo departamento

  Sentada sobre el sillón cubierto de una tela vieja de dudosa procedencia y rodeada con las cajas que contenían todas mis cosas, en ese domingo soleado de mi primer día de independencia, miré  a mi alrededor y lancé un suspiro. ¿Por dónde empezar?
Polvo y más polvo, cajas y más cajas. Realmente me alegró que mi madre insistiera en que debía llevar trapos y escobas a mi nueva casa porque aquello necesitaba una buena limpieza... Antes que nada, encendí la radio, tocaba una música de "The Killers". Decidí entonces empezar por mi dormitorio, donde como muebles tenía una cama con colchón, un ropero, una mesa y una silla.
Abrí la puerta del balcón, dejando que el aire fresco de la calle reemplazara el viciado del cuarto. Un enorme árbol de mango me daba sombra, en la calle no había nadie, tan solo un gato se paseaba por ahí, pescando por un pequeño pajarito distraído. Pensé en tirarle algo para disuadirlo de su vil acto, pero de pronto un auto pasó a toda velocidad y el gato huyó. Feliz por el pajarito que se había salvado, volví a mirar a la que de ahora en más sería mi habitación. El polvo lo dominaba todo, incluso el colchón. ¿Y yo tendría que dormir allí? Sin pensarlo mucho, me puse a sacudir todo y barrer. Y también a estornudar. Casi me desmayo cuando abrí el ropero, olía a zapato viejo, y cuando me agaché para sacudir la superficie más baja, una enorme araña me dio la bienvenida.
- ¡Aahhhh! - grité.
Pero claro, nadie acudió a mi auxilio y la araña solo volvió a esconderse luego de mirarme con cara de ofendida, sospecho que la había despertado de su siesta. Fui a buscar un insecticida en una de las tantas cajas de la sala, no podría guardar nada en aquel sitio hasta que no lo limpiara a consciencia.Tardé mucho en localizar el veneno, lo había guardado accidentalmente entre mis discos compactos.
Cuando llegó la hora del almuerzo, no había avanzado ni un gramo, todo seguía patas para arriba y ciertamente no tenía nada para comer, pero mi estomago crujía, así que resolví salir a buscar algo que comer. Pero,  ¿donde?. Caminando, dí vuelta a la manzana y no ví otra cosa que casas, perros ladrando o mirando aburridos el cielo y ninguna despensa. Extrañé a ña María, la almacenera de mi barrio que siempre tenía abierto su puesto y donde, aunque era un lugar modesto, se podía encontrar de todo...((((rrerrrrerrwrerwr)))) Ese fue mi estómago. Fui volando a mi nuevo departamento, tomé mi camioneta y me lancé a la búsqueda de una estación de servicio, de cualquier cosa, y ya estaba a media cuadra de la casa de mis padres cuando por fin encontré un lugar donde vendían sándwiches. Me compré uno de verdura y otro de pollo más una gaseosa y lo devoré todo sentada en mi auto. Compré aun otros sandwiches y una bolsa de papas fritas para la noche.
De regreso al departamento, repasé el piso y luego acarreé las cajas que contenían las cosas que ubicaría en mi dormitorio, aunque aun no me animaba a poner nada dentro del ropero. Tendría que comprar algo para solucionar aquel olor a muerto. Sonó el teléfono, era mi amiga Laura.
- ¿Qué tal la mudanza? - preguntó luego de contarme la vida y obra del sinvergüenza de su novio.
- Todo bien, aquí estoy limpiando.
Esperaba que me ofreciera ayuda, pero no. En cambio me preguntó que tal me sentía y yo, que hacía solo unos momentos me cuestionaba duramente haber dado aquel paso arriesgado dije: bien. Si, me sentía bien, feliz y lista para la aventura. Consciente de que nada sería sencillo y mucho menos fácil, pero no importaba. Estaba por mi cuenta ahora.
La noche me encontró devolviendo casi todas las cajas a la sala. Tenía la impresión de que mi cuarto necesitaba una limpieza aun más profunda antes que pudiera desempacar nada. Luego llegó la hora en que ya no tenía fuerzas para nada, ni siquiera darme un baño, pero el colchón tampoco me daba la confianza necesaria para usarlo. Aquella primera noche dormí en el sofá, el cual cubrí con una de las sábanas que había llevado. Al principio, no conseguí pegar un ojo, pero luego dormí como un bebé... Hasta que un ruido fuerte me despertó de golpe...