viernes, 12 de abril de 2013

Julieta piensa: se busca, segunda parte

Y de esa manera, con contundentes gotas por todas partes, la lluvia convirtió mi nuevo departamento en un lugar inhabitable.
Pero antes de eso, pude encontrar al dueño de mi peludo amigo. Sucedió un par de días después, cuando empezaba a preguntarme qué nombre ponerle o a qué amiga le gustaría tener un gato por mascota. Estaba de compras en una despensa que quedaba cerca de mi nueva casa, tratando de decidir entre comprar galletitas dulces o un tubo de papas fritas cuando alguien se acercó a mi por detrás.
- Disculpa. - dijo.
Me di la vuelta para encontrarme con un hombre muy alto a quien con mis modestos un metro sesenta y cinco debía llegarle a la altura del pecho. De hecho tuve que levantar la cabeza para mirarlo. Alto, delgado, cabello oscuro y lacio, bien corto, nariz recta y bien perfilada, labios finos.... Parecía sacado de una revista de modas o de alguna película. Estaba vestido con vaqueros bien ajustados y una remera gris que dejaba al descubierto sus brazos musculosos. (Ay disculpen esto se acaba de convertir en una novela rosa, porque no voy a negarlo, por dentro lancé un suspiro al notar sus ojos azules que sonreían y observaban como si quisiera leer todos mis pensamientos)
- Disculpa - dijo una vez más - el dueño de la despensa me dijo que eres quien puso los avisos sobre un gato extraviado.
- Sí, fui yo. - asentí.
- Resulta que el gato de la fotografía es mi gato.- anunció - Llevo días buscándolo. - sacó su billetera y se puso a buscar algo en ella, me mostró una fotografía donde aparecía un felino muy parecido a mi inesperado huésped... - Al decir verdad, el gato es de mi madre pero me encargó que lo cuidara mientras ella esta de viaje, se fue a Europa por dos meses. Ella todavía no sabe que Ricky se escapó, no sabía como darle la noticia.
- ¿Se llama Ricky? - pregunté.
-Si, es su nombre y yo me llamo Ricardo, por cierto.
No se como me aguante para no reírme en su cara. El sonrió, casi sonrojado.
- Si, creo que mi madre esta obsesionada con ese nombre.
Claro que un tenía ciertos reparos de que estuviéramos hablando del mismo gato, pero por algún motivo, le creí, y si mi siguiente paso fue llevarlo a mi departamento para que lo viera con sus propios ojos. El me siguió muy de cerca por el corto trayecto que separaba la despensa de mi departamento. Me contó que estaba viviendo temporalmente en la casa de su madre pero estaba buscando un lugar donde vivir y que acababa de llegar de Inglaterra a donde había ido a estudiar.
Cuando llegamos, lamenté el estado caótico de mi vivienda. Me había visto obligada a resguardar todas las cajas bajo una enorme carpa que encontré en el baño y aun así algunas se habían mojado. Tenía recipientes de cocina por todo el piso, ya vacíos de agua pero puestos de manera estratégica a fin de esperar las próximas lluvias. Parecía una zona de guerra. Me tuve que disculpar.
- ¿Tienes goteras? - dijo y estuve tentada a decir que no...
Fui a buscar al gato a lo que con suerte sería alguna vez un dormitorio pero seguía siendo un desorden de cajas, ropero, cama y más envases esparcidos a la espera de lluvia. Ricky, si ese era su nombre se había vuelto a esconder en las profundidades del armario, así que no me fue dificil encontrarlo. Lo alcé pero  él decidió que no quería estar en brazos, así que me ví obligada a perseguirlo por toda la habitación. Ricardo, al escuchar el alboroto, pidió permiso y entró a mi cuarto, atrapando, no sin esfuerzo a su temperamental mascota. Y pueden decir ustedes que acepté sin reparos que el gato era efectivamente suyo, pero aunque el gato no pudiera decir, este es mi dueño o, no este es un impostor, parecía sentirse a gusto en los brazos de Ricardo y al comprarlo una vez más con la foto que éste acarreaba en su billetera, no pude sino afirmar que era el mismo felino.
- ¿Cuanto pides por haberlo cuidado? - me preguntó.
- ¿Por cuidarlo? No, nada.
- Pero seguramente tuviste que darle de comer y te dio trabajo.
- Fue una buena compañía.
Ricardo insistió y yo volví a negarme, y entonces preguntó si aceptaba una invitación a almorzar.Como bien imaginan, mi respuesta fue sí. Y así quedamos en encontrarnos al día siguiente. Dijo que pasaría por la puerta de mi departamento a las 11 y media.
- Espero que te guste la comida italiana.
.... Como dicen en la televisión, esta historia continuará.

miércoles, 10 de abril de 2013

Lios Shakesperianos: Los dos Hidalgos de Verona (The two gentlemen of Verona)

Volviendo por unos instantes al presente, les cuento que al fin - en medio de otras lecturas y locuras - logré terminar la segunda obra contenida en el libro Obras Completas de William Shakespeare. Estuve leyendo Los dos Hidalgos de Verona o Los dos caballeros de Verona, según quieran traducir The Two Gentlemen of Verona. 
Esta obra teatral, que según mi parecer es más conocida que Trabajos de amores perdidos, cuenta la historia de dos amigos, Proteo y Valentín, procedentes de Verona que se reencuentran en la Corte del duque de Milán. Antes de partir de su Verona natal, Proteo estaba perdidamente enamorado de Julia, quien le correspondía, en cambio Valentín desconoce aun los efectos del amor y recién es prisionero de esos sentimientos al conocer a la hija del duque de Milán. Pero ocurre que cuando Proteo se une a su amigo en la mencionada corte, este también se queda prendado de la belleza de Silvia, la hija del duque, es así como una vez más el amor es el causante de confusiones y sin sabores, es decir la fuente de todos los males. Y para complicar aun más las cosas, la novia de Proteo, Julia, también acude a la corte de Milán y es testigo del cambio producido en su Proteo.
Proteo se debate entre la fidelidad a su amigo y al viejo amor por Julia que parece desvanecerse ante la pasión que logra engendrar en el la hija del duque. La pasión parece ganarle a la cordura y parece justificar los más torcidos planes. 
Shakespeare demuestra una vez más su profundo conocimiento del alma humana y las pasiones que la dominan.Y esta obra es tan actual como atemporal, pudiendo haberse desarrollado en cualquier parte y en cualquier época, pues los seres humanos no hemos cambiado gran cosa desde la época en que la brillante pluma del dramaturgo inglés le diera nacimiento. 

viernes, 5 de abril de 2013

Julieta piensa: se busca, primera parte

Hola amigos, siguiendo con la historia del gato, como les conté, después de fotografiarlo pacientemente - porque no quería quedarse quieto y muchas veces se escondía en las profundidades del ropero en el momento justo de hacer click con la cámara del celular - alcé las fotos a la computadora y redacté  un corto anuncio de "gato perdido", o debería decir "dueño de gato perdido/se busca". Cuando terminé mi anuncio y lo imprimí afuera empezaba a la mañana y me di cuenta que mi peludo intruso me había mantenido despierta toda la madrugada, y claro, ahora el muy fresco se había transformado en una pelota y dormía placidamente en la profundidad del mueble donde se suponía debía guardar mi ropa. No quería pensar en las olorosas consecuencias de este problema, no, para nada.
Decidí darme una ducha y luego desayunar. Estaba de vacaciones, es verdad, pero como había prometido ayudar a mi madre en su negocio de libros usados, igual tenía que vestirme y luego irme a buscar a mi progenitora....Un momento... Juraba que si hacía más silencio, escucharía los ronquidos del gato. ¿Los gatos roncan? Bueno, no tengo idea, pero comprendí enseguida que no podía dejar todo mi departamento a expensas un animal tan escurridizo. Así que resolví llamar a mi madre y explicarle el problema de cuatro patas que tenía. Miré el reloj, aun era muy temprano, cerca de las seis y media, pero estaba segura que mi madre estaría ya despierta, preparando el desayuno para ella y mi padre y preparándose para ir a su negocio en cuanto yo pasara por ella. Cuando le conté lo que sucedía y que quería tomarme el día libre para buscar el dueño del gato, murmuró algo como "sabía que algo así iba a pasar".
- ¿Y qué hay de mañana?
- Mañana sí, iré.
Bien, después de despedirme de mi madre, quien se despidió con menos cortesía que la que usara para responder. Encerré al gato en el ropero, para que no se escapara o se perdiera en otra parte del departamento.. El gato me lanzó un dubitativo "miau" y me miró con ojos asombrados. Yo salí a dar una vuelta con las hojas que había impreso con la foto de mi felino amigo. Apenas empecé por la primera calle y luego de entrar en una tienda cercana, mi teléfono celular - el número que puse a disposición de quienes quisieran  contactarme - empezó a sonar como un objeto diabólico. Era una señora, quien dijo que el gato se parecía mucho a su mascota de nombre Timoteo. Me contó que hacía dos días que no lo veía y ya empezaba a preguntarme como podía hacer para verlo y llevarlo de regreso a casa cuando se interrumpió abruptamente:
- ¿Timoteo? - sentí que alejaba la voz del auricular - ¿Timoteo, eres tú? ... Oh, si, gato travieso...- pensé que iba a cortar, pero luego se acordó que yo estaba al otro lado de la línea - no, descuida niña, no es mi gato, Timoteo acaba de entrar a la cocina.
Fue entonces cuando comprendí que quizás me estaba embarcando en una misión casi imposible. ¿Cómo podía encontrar al verdadero dueño de ese gato pulgoso? ¿Cómo podía confiar en que no me engañarían?
Aun así, yo no podía quedarme con ese pobre animalito, tenía que buscarle un lugar, un hogar donde lo pudieran cuidar bien.Otras llamadas parecidas se sucedieron, incluso un señor muy alterado empezó a darme un sermón en tono enojado, preguntando por qué había secuestrado a su gatito Melquiades. Yo por mi parte, ya toda una recién estrenada experta en el tema, le pregunté como era su gato y el hombre dijo, o en todo caso, escupió, que su gato era naranja, como el famoso gato Garfield, entonces supe que mi gato no era su querido Melquiades.
Cuando llegué de regreso a mi departamento y liberé al gato de su oscuro encierro, me senté a su lado preguntándome una vez más que podía hacer yo con esa criatura. Las cajas al rededor mío, denunciaban que aun me faltaba mucho por hacer para volver habitable el lugar. Afuera empezó a llover copiosa y sorpresivamente.... y de pronto, sentí que una enorme gota cayó sobre mi nuca. Yo estaba sentada sobre una de mis tantas cajas.... Me apresuré a moverla de lugar  y miré el techo. Mi departamento estaba ubicado en el último piso de ese edificio de tres niveles. En cuanto a mi techo, era una geografía accidentada de manchas de humedad. De pronto, el gato y yo tuvimos que correr, salir de la habitación  donde el techo se había convertido en un colador. Afuera en la sala, el panorama no era mejor.
- Miauuu. - dijo el gatito, pegado a mi pierna, deseoso quizás de que lo protegiera de la lluvia.
- Lo mismo digo. - contesté desesperanzada.

miércoles, 3 de abril de 2013

Julieta piensa: sobre un libro y lo que pasó con el gato (continuación de la historia de las goteras, bla, bla)

Hola amigos seguidores de este blog, espero que se encuentren bien. Hace un par de días que no tengo tiempo para sentarme a conversar con ustedes, y es que las faenas cotidianas me tienen últimamente alejada de la computadora. Pero ya les extrañaba, y vine con la intención de contarles dos cosas.
Primero que nada, contarles que terminé de leer la segunda parte o la continuación deAmar, comer, rezar, titulada en inglés Commited y lastimosamente no puedo dar una referencia positiva. Para ser sincera, no me gustó, me aburrió. Yo esperaba algo más conmovedor retomando la historia de Liz y Felipe, obligados a casarse en este libro, por motivos legales... En cambio, me encontré leyendo, sin proponermelo, una especie de enciclopedia sobre el matrimonio, y es que nuestra Liz se embarca a investigar la historia y los fundamentos del matrimonio. Por cierto, el resultado es mucha información, quizás demasiada, haciendo, para mi gusto que la historia de Liz y Felipe adquiera un segundo plano, como de relleno, cuando uno esperaría lo contrario. Bueno, esa es mi humilde opinión al respecto.
el libro de Elizabeth Gilbert,
 Para ser sincera, casi preferiría volver a leer Eat, pray, love antes que leer esta seudoenciclopedia. Esta segunda parte me dejó con las ganas.
En otro orden de cosas, sobre el gato que encontré esa primera noche en mi por entonces "nuevo" departamento, lo que hice con él fue, antes que nada, darle un poco de leche. Al principio, el gatito dudó, pero luego el hambre pudo más que el temor y se puso a ronronear mientras sorbía a lenguetazos la leche que le puse en un plato. Mientras lo hacía, le saqué unas cuantas fotos y seleccioné la mejor para hacer un cartel al estilo de "se busca", con la esperanza de encontrar a su dueño. Y sí, lo encontré, pero de eso les hablaré más adelante, de momento me despido.

domingo, 31 de marzo de 2013

Amar, comer, rezar (Eat,pray,love) Elizabeth Gilbert

Ví la película hace mucho tiempo, pero aun así, quería leer el libro, deseosa de conocer los detalles y a la proximidad que uno rara vez puede encontrar en una película, aunque esta sea casi fiel al libro, y digo casi fiel porque es muy complicado trasladar en su completa esencia un libro a la pantalla, sea esta grande o pequeña.
Mi primer y segundo intento de leer la novela fracasaron debido a que intentaba leerlo en la computadora, en un archivo en PDF, y bueno, soy pésima lectora electrónica por así decirlo, lo mío son los libros tridimensionales, con cuerpo, con hojas, algo tangible, la vieja escuela. Pero gracias a una amiga que conocí  a través de estos club de lectores on-line, pude leer el libro en sí, gracias al preciado regalo de mi amiga que me lo envió en su versión en inglés.
Disfruté leyendo esta novela aunque ya conocía la historia. Disfruté el viaje por Italia, India e Indonesia acompañando a Liz en su aventura que era más que un simple viaje de placer. Liz se embarcó en un verdadero viaje de autodescubrimiento, y como un Ave Fénix supo resurgir de sus cenizas. Liz, la sobreviviente de un divorcio doloroso y una relación que también terminó mal, es un poco la representación de muchas mujeres que se ven obligadas a atravesar por situaciones parecidas, testigos de que no todo en el amor es color de rosa, aunque claro la nota diferente es que Liz pudo hacer lo que muchas personas solo soñamos con hacer, conocer esos exóticos lugares.
.... Una confesión, creo que lo que más hice leyendo este libro fue comer. ¡La culpa la tienen las pizzas detalladas hasta el mínimo ingrediente! ¡Se leían deliciosas!
En definitivas, me gustó el libro y también la película.

domingo, 24 de marzo de 2013

Julieta piensa: Sobre goteras, tercera parte, el intruso

Siguiendo con el relato de esa primera noche en mi nuevo departamento, al sentir el estrépito de cosas que caían al principio no logré ubicarme en el tiempo ni en el espacio. ¿Dónde demonios estaba? La oscuridad me rodeaba casi por completo, con la excepción de una tenue luz que parecía venir de afuera. Me moví despacio y confieso que el dolor que entonces se apoderó de mi cuello era tremendo. Al parecer había dormido mal. Me puse de pie, decidida a buscar el interruptor de la luz que debía de estar en alguna parte en la pared. Choqué con una escoba y luego por una caja, me golpeé el pie con la pata de una silla y luego, al fin llegué a la pared, solo para chocar de nuevo con otra caja. ¡Demonios!
Un ruido pareció hacerme eco, creo que provenía de mi nueva habitación. Desistí de prender la luz y busqué a tientas la escoba, golpeándome otra vez con algo duro, no sé, supongo que era otra caja. Pero por suerte pude encontrar la escoba y armada con ella fui muy despacio a mi habitación, procurando no chocar con nada más y no delatar así mi presencia al intruso, que, por cierto, seguía haciendo mucho ruido...Entré...Me hubiera gustado gritar "¡Alto, en nombre de la ley!", o algo así, pero no me animé. Noté que la ventana que daba al balcón seguía abierta y entonces supe por donde había entrado lo que fuera que se agazapaba tras el tumulto de cajas...Prendí la luz y bien, ya vieron la foto, si, mi intruso me miraba con unos enormes ojos azules, con cara de miedo y me lanzó un preventivo "miauuu"... Era una pequeña bola de pelos atigrada, un gatito que aun no había dejado de ser un cachorrito. Estuve a punto de gritar al verlo, pero no lo hice. Me acordé de la escoba que traía conmigo y decidí dejarla a un lado, aunque no muy lejos, por si la necesitara.
El gato se había metido debajo de una caja ladeada. Por cierto que el estrépito que me había despertado provenía de las cajas que había dejado en la habitación, amontonadas cerca del balcón. Una de las cajas estaba abierta y su contenido esparcido por el suelo. Libros y algunos chiches rotos se esparcían por el suelo sin orden ni concierto.
- Gatito malo, - dije yo - mira lo que hiciste.
Pretendí agarrarlo, pero el gato corrió de mi y se metió en el sucio ropero cuyas puertas seguían abiertas de par en par. ¡Ay nooo!! El mueble ya tenía olor a ultratumba, si el gato se posesionaba de él, ahora además tendría un insoportable olor a orín. Y el gato, como si leyera mis pensamientos, se hizo encima para desesperación mía. Supuse con cierta pena que el gato estaba asustado. ¿Qué podía hacer con él?
De momento, sólo atiné a sentarme frente al ropero y mirarlo. Él, por su parte miraba cada uno de mis movimientos con sus enormes ojos y se metía cada vez más al fondo del oscuro mueble. Presentí que aquella sería una noche muy larga. Saqué el celular que llevaba metido en el bolsillo del pantalón y supe que era apenas las tres de la madrugada.
- Miaaauuu - dijo el gatito
- Miauuu - le contesté...
¿Qué haría yo con un gato?


Lios Shakesperianos: "Trabajos de amor perdidos" de William Shakespeare

Les contaba el otro día que me había metido en la loca aventura de leer un libro que contiene según dice las "Obras Completas" de Wiliiam Shakespeare. Y aquí estoy, haciendo progresos, aumentando mis conocimientos, hasta ahora superficiales de este enorme dramaturgo inglés.
La primera obra de la que se ocupa el libro se llama "Trabajos de amor perdidos" o "Love's labour's lost", calificada como drama, no la percibí sin embargo así, pero quienes saben deben tener motivos para clasificarla de esa manera. Confieso que no sabía de la existencia de esta obra, y ya ven ustedes cuan superficial eran mis conocimientos de Shakespeare.
"Trabajos de amor perdidos" cuenta la historia del Rey Fernando de Navarra, quien se propone a crear una academia filosófica y para ese efecto redacta un edicto en el cual se compromete junto a sus tres caballeros más cercanos a renunciar a todos los placeres de la carne. Queda por ejemplo, totalmente prohibido aproximarse y siquiera hablar a una mujer... Pero su edicto pronto se vuelve de cumplimiento imposible, al llegar a la corte la Princesa de Francia, acompañada de sus damas. El amor se desata entonces, pues, tanto los caballeros como su Rey caen enamorados de las insignes visitantes, empezando así toda clase de enredos tontos y a la vez chistosos.
Pensé que la lectura de estas obras sería una tarea odiosa, pero debo confesar que lo disfruté. Cuesta, es cierto leerlo al principio, debido a la antigüedad de las expresiones, pero una vez que se toma el ritmo, es entretenido.
Ahora me toca leer "Los dos hidalgos de Verona", ya les contaré.

viernes, 22 de marzo de 2013

Julieta piensa: Sobre goteras, segunda parte: El primer día y la primera noche en el nuevo departamento

  Sentada sobre el sillón cubierto de una tela vieja de dudosa procedencia y rodeada con las cajas que contenían todas mis cosas, en ese domingo soleado de mi primer día de independencia, miré  a mi alrededor y lancé un suspiro. ¿Por dónde empezar?
Polvo y más polvo, cajas y más cajas. Realmente me alegró que mi madre insistiera en que debía llevar trapos y escobas a mi nueva casa porque aquello necesitaba una buena limpieza... Antes que nada, encendí la radio, tocaba una música de "The Killers". Decidí entonces empezar por mi dormitorio, donde como muebles tenía una cama con colchón, un ropero, una mesa y una silla.
Abrí la puerta del balcón, dejando que el aire fresco de la calle reemplazara el viciado del cuarto. Un enorme árbol de mango me daba sombra, en la calle no había nadie, tan solo un gato se paseaba por ahí, pescando por un pequeño pajarito distraído. Pensé en tirarle algo para disuadirlo de su vil acto, pero de pronto un auto pasó a toda velocidad y el gato huyó. Feliz por el pajarito que se había salvado, volví a mirar a la que de ahora en más sería mi habitación. El polvo lo dominaba todo, incluso el colchón. ¿Y yo tendría que dormir allí? Sin pensarlo mucho, me puse a sacudir todo y barrer. Y también a estornudar. Casi me desmayo cuando abrí el ropero, olía a zapato viejo, y cuando me agaché para sacudir la superficie más baja, una enorme araña me dio la bienvenida.
- ¡Aahhhh! - grité.
Pero claro, nadie acudió a mi auxilio y la araña solo volvió a esconderse luego de mirarme con cara de ofendida, sospecho que la había despertado de su siesta. Fui a buscar un insecticida en una de las tantas cajas de la sala, no podría guardar nada en aquel sitio hasta que no lo limpiara a consciencia.Tardé mucho en localizar el veneno, lo había guardado accidentalmente entre mis discos compactos.
Cuando llegó la hora del almuerzo, no había avanzado ni un gramo, todo seguía patas para arriba y ciertamente no tenía nada para comer, pero mi estomago crujía, así que resolví salir a buscar algo que comer. Pero,  ¿donde?. Caminando, dí vuelta a la manzana y no ví otra cosa que casas, perros ladrando o mirando aburridos el cielo y ninguna despensa. Extrañé a ña María, la almacenera de mi barrio que siempre tenía abierto su puesto y donde, aunque era un lugar modesto, se podía encontrar de todo...((((rrerrrrerrwrerwr)))) Ese fue mi estómago. Fui volando a mi nuevo departamento, tomé mi camioneta y me lancé a la búsqueda de una estación de servicio, de cualquier cosa, y ya estaba a media cuadra de la casa de mis padres cuando por fin encontré un lugar donde vendían sándwiches. Me compré uno de verdura y otro de pollo más una gaseosa y lo devoré todo sentada en mi auto. Compré aun otros sandwiches y una bolsa de papas fritas para la noche.
De regreso al departamento, repasé el piso y luego acarreé las cajas que contenían las cosas que ubicaría en mi dormitorio, aunque aun no me animaba a poner nada dentro del ropero. Tendría que comprar algo para solucionar aquel olor a muerto. Sonó el teléfono, era mi amiga Laura.
- ¿Qué tal la mudanza? - preguntó luego de contarme la vida y obra del sinvergüenza de su novio.
- Todo bien, aquí estoy limpiando.
Esperaba que me ofreciera ayuda, pero no. En cambio me preguntó que tal me sentía y yo, que hacía solo unos momentos me cuestionaba duramente haber dado aquel paso arriesgado dije: bien. Si, me sentía bien, feliz y lista para la aventura. Consciente de que nada sería sencillo y mucho menos fácil, pero no importaba. Estaba por mi cuenta ahora.
La noche me encontró devolviendo casi todas las cajas a la sala. Tenía la impresión de que mi cuarto necesitaba una limpieza aun más profunda antes que pudiera desempacar nada. Luego llegó la hora en que ya no tenía fuerzas para nada, ni siquiera darme un baño, pero el colchón tampoco me daba la confianza necesaria para usarlo. Aquella primera noche dormí en el sofá, el cual cubrí con una de las sábanas que había llevado. Al principio, no conseguí pegar un ojo, pero luego dormí como un bebé... Hasta que un ruido fuerte me despertó de golpe...

jueves, 21 de marzo de 2013

Julieta piensa: Otro día de lluvia... hablando de goteras, primera parte

Afuera llueve como si el mundo fuera a acabarse, y eso me recuerda que tengo pendiente contarles de mi breve aventura de independencia que duró hasta que el departamento que alquilaba se hizo agua, o sea, solo un año.
Pero empecemos desde el principio. El calendario marcaba entonces el uno de enero de un año atrás cuando al fin subí todas las cajas con mis pertenencias a mi pequeña camioneta Susuki Vitara de dos puertas. No entraba ningún alfiler. Si me descuidaba, ni siquiera tendría lugar para sentarme y manejar.  Era una mañana de domingo soleado, sin nubes, hacía calor. Había llegado el día de la programada mudanza. Mis padres, que miraban mis preparativos parados en la acera, no estaban muy contentos. Mi madre reclamaba que yo me olvidaría de ellos, y mi padre, acariciando su espalda, le decía que yo ya era lo suficientemente grande para saber lo que hacía.
- Mamá, solo me mudo a unas cuadras. - le dije yo
- Si, pero te llenarás de tantas actividades que no tendrás tiempo de visitarnos.
- Mamá, te olvidas que aun seguiré trabajando en el negocio contigo...
- No es lo mismo.
Cuando a mi madre se le ocurre algo es mejor no contradecirle. Todo lo que pude hacer entonces, fue abrazar a ambos muy fuerte. Se preguntarán ustedes porqué esperé tanto para dar este paso. Bien, creo que   la explicación más acorde a la verdad es que padezco de mamitis crónica, y además, en mi país, un en pleno siglo XXI, generalmente, cuando una mujer sale de casa de sus padres es porque va a casarse...Ya lo sé, suena a prehistoria, pero esa es la creencia de mis queridos padres.
En fin, luego de despedirme de ellos con un gesto de la mano y una sonrisa lagrimosa, arranqué el motor y enfilé rumbo a mi destino. No muy lejos, tal como dije, el nuevo departamento solo quedaba a cinco cuadras de la casa de mis padres. Llamé al timbre de la dueña del edificio que me entregó las llaves y subí a mi nuevo hogar. Me dieron la bienvenida unas paredes que pronto tendría que renovar y unos muebles un poco viejos, pero aprovechables.. Al pasar, ví por ahí un hombrecito dibujado con lápiz, más allá una enorme figura redonda simulaba un sol, hecho con marcador. Supuse que los antiguos inquilinos eran los progenitores de un Monet en ciernes. Sus dibujos ocupaban la mayor parte de la sala y yo decidí quitarles una foto antes de cubrirlas. ¿Quien podría garantizarme que mañana aquellas no fueran las primeras obras de un exitoso pintor?
Cuando bajé la última caja y me senté en el sillón, aun cubierto por una vieja sábana, miré a mi alrededor y lancé un suspiro, la aventura recién empezaba. Tenía todo un mes - durante mis vacaciones - para poner el lugar en condiciones. Ya  iré contándoles como fue aquello. En las entradas que sigan encontrarán un poco de plomería, pintura, decoración de interiores, cocina, y claro, los libros que en ese momento estaban, como el resto de mis cosas, guardados en miles de cajas, esperando ver la luz del día.



The book of tomorrow (El libro del mañana) Cecelia Ahern

Este libro es absolutamente maravilloso. Es el primero que leo de esta escritora, aunque estoy al tanto de que existe otra novela por la cual ella ha conocido el éxito y la fama, hablo de Posdata te amo. Aun no tuve oportunidad de leerla, y en cuanto a la película basada en esa novela, sólo alcancé a ver el final. Así que ambos están definitivamente incluidos en mi lista de cosas pendientes.
Volviendo al presente libro,  Tamara, una chica de 16 años, malcriada y egocéntrica, ve como su mundo se desmorona de golpe cuando su padre se suicida. De la noche a la mañana, ella y su madre - quien parece vivir en otro planeta desde que ocurriera la tragedia - se ven obligadas a mudarse a vivir con unos tíos aburridos y extraños a quien la joven apenas conoce, y que se dedican a cuidar las ruinas de un viejo castillo irlandés.
La salvación de Tamara llega a bordo de una biblioteca ambulante, conducida por el atractivo y joven Marcus. Allí ella no solo descubrirá la amistad y quizás el romance, sino además un libro verdaderamente extraño: un diario... Es entonces cuando la magia se desata, pero si quieren saber qué pasa, tendrán que leer el libro, sería muy egoísta de mi parte romper el encanto.
Cecelia Ahern parece ser una de esas escritoras que llegan a lo más íntimo del lector, y aunque este es todavía el único libro que leí de su pluma, no creo estar muy equivocada en mi afirmación. Claro que eso lo deberá juzgar cada lector.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Ceguera. Karin Slaughter

Uno de los más sádicos asesinos y violadores anda suelto en el tranquilo pueblo de Heartsdale, un lugar donde todos los vecinos se conocen. ¿O no? No hay nada más aterrador en un lugar así que pensar que el asesino podría ser tu vecino. ¿Acaso le dí los buenos días esta mañana  cuando fui a buscar el periódico?
No quiero entrar en tantos detalles,  solo prepárense para lo peor. Claro, ocurre un sangriento asesinato y la protagonista de nuestra historia -Sara, doctora y médica forense del pueblo - es quien descubre a la primera víctima, una profesora de ciencias invidente, a quien, por cierto, conoce. Ella será después la encargada de realizar la autopsia con la esperanza de tener pistas y atrapar al responsable.... Lo siento, es todo lo que puedo contar.
Pienso que este libro es una perfecta muestra de lo que tendría que afrontar Kay Scarpeta (la inolvidable médica forense creada por Patricia Cronwell) si su creadora decidiera de pronto escribir su próxima aventura en colaboración ni más ni menos que con Stephen King. Suena terrorífico, ¿no creen?. Para mi gusto, Sara es un personaje mucho más humano y tridimensional que su famosa colega en la ficción.
Este libro va más que recomendado para los amantes del género que creen, como una servidora, que cuanto más miedo cause el asesino en la mente del lector, la trama se hace más atrapante.

lunes, 18 de marzo de 2013

Julieta piensa: Me he metido en un lio literario

No saben en qué lio me he metido.... Pero no piensen mal, no he robado ni matado a nadie (eso creo), lo que pasa es que no pude resistir la tentación y estoy leyendo las "Obras completas de William Shakespeare". Bueno, supongo que la culpa la tiene el libro de Historia de Literatura Inglesa que también estoy leyendo, me hizo recordar que en uno de los estantes de casa tenemos un enorme libro, con aspecto de Biblia, conteniendo las obras del famoso poeta y dramaturgo inglés.
Y aquí me tienen, voy apenas por al página 34, lo que significa que a duras penas salí de la introducción y ahora estoy leyendo su biografía. Debo alcanzar la página 120 para llegar a sus obras en sí, y me esperan unas 2.218 para terminar todo el libro. ¡Deseenme suerte! La voy a necesitar.
Hace mucho que tenía como tarea pendiente leer una obra de Shakespeare, y lo mismo me ocurre con varias obras clásicas, así que supongo que no está demás hacer el intento. Mal puedo decirme amante de la lectura y no conocer las obras que se han ganado el título de clásico. Lo ideal hubiera sido poder leerle a Shakespeare en su propio idioma y es probable que lo haga, pero de momento este libro es lo que tengo a mano. Ya les iré contando de mis progresos, crucen los dedos, aun me quedan muchas páginas que recorrer.
Anoté Goodreads como etiqueta, porque es donde voy registrando mi progreso. Tengo la meta de leer 70 libros este año, no sé si lo voy a lograr.... ¿No podrían considerar este libro como el equivalente de  al menos tres de los que usualmente leo?...Me temo que no... Bueno, a leer y basta de plagueos.
P.D.: aun tengo una tarea pendiente con ustedes, contarles de las famosas goteras de mi ex-departamento y todo lo que viví en ese tiempo... ¿Les gusta le idea? Quisiera saber qué piensan al respecto. Nos vemos, buenas noches.
....¡Uy, este libro amerita un buen café!